No todas las barras de moxa del mercado calientan los meridianos y mueven el qi. Compra el equivocado y estarás en problemas.
Distinguir la buena moxa de la mala es sencillo. Basta con mirar tres cosas: el color, el olor y cómo se quema.
La buena moxa es de color amarillo terroso. Cuanto más viejo es, más oscuro se vuelve-tres años o más y cambia a marrón-amarillo. Antes o después de encenderla, obtienes esta fragancia natural de madera-verde. Leve. No agudo. Una vez encendido, arde lenta y uniformemente, emite un fino humo blanco y la ceniza sale gris-blanca, fina y sedosa al tacto.
¿Mala moxa? Ennegrecido-eso es moho. O demasiado blancos, lo que significa que se mezclaron con trozos de papel o algodón. Huele mal o no huele a nada. Se enciende rápido, arde rápido, humo negro, ceniza negra-gris.
Si lo que recibes tiene un aspecto verdoso y te huele a hierba recién cortada-, eso es artemisa nueva. Y si crees que la artemisa nueva es mejor, estás equivocado. La artemisa nueva arde caliente y agresiva, pero no penetra. En cambio, puede dañar los canales.
Entonces, ¿puedes notar la diferencia ahora?

